¿Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad?

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El efecto de verdad por repetición habla de la vulnerabilidad de nuestro sistema cognitivo frente a intentos de manipulación por parte de personas interesadas en él y que conocen superficialmente su funcionamiento.

Última actualización: 06 agosto, 2022

La frase «Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad», atribuido a Joseph Goebbels, ministro de propaganda de Hitler, describe un hilo de acontecimientos que funciona. Esto se debe a un proceso psicológico que él conoce como efecto de verdad por repetición.

Aldous Huxleyen su obra Un mundo feliz, también se refiere al efecto de verdad por repetición. En esa novela, uno de los mecanismos utilizados por el poder para influir en la sociedad era hacerle escuchar una declaración 62.400 veces mientras dormía.

Por otro lado, todos sabemos que este efecto de verdad por repetición es uno de los más explotados por la publicidad para ganar influencia. ¿Por qué está pasando esto? La repetición hace que el cerebro se familiariza con ciertas afirmaciones y acaba asimilándolas como si fueran ciertas, aunque no lo sean. Veamos cómo funciona todo esto.

«Una forma segura de hacer que la gente crea mentiras es la repetición frecuente, porque la familiaridad no se distingue fácilmente de la verdad».

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-Daniel Kahneman-

El efecto de verdad por repetición nos hace tomar por verdad algo que se nos repite con frecuencia.

El efecto de la verdad por repetición.

El efecto de verdad por repetición es un mecanismo psicológico por el cual la gente tiende a dar validez subjetiva a lo que se reitera con frecuencia. Es un sesgo que opera porque la mayoría no compara lo que comparte un buen grupo de personas con la evidencia o los hechos. Así, escuchar un mensaje muchas veces puede hacernos interiorizar la idea de que es validado por muchas personas.

Nuestro sistema cognitivo es paradójico, y solemos dar carácter de verdad a ciertas afirmaciones tomando como referencia datos que pueden no tener nada que ver con con conocimiento de los hechos de apoyo.

A veces esa declaración reafirma sus propias creencias. Otras veces, es una «verdad» sostenida por muchas personas y a la que se le otorga credibilidad. Sin embargo, algunas afirmaciones, aunque resulten descabelladas, pueden acabar siendo aceptadas como verdaderas a fuerza de repetición.

Uno de los aspectos más interesantes es que la gente llega a creer datos inverosímiles, no solo sobre temas de los que saben poco, sino sobre temas con los que ya están familiarizados. Así lo indica una investigación, como veremos en breve.

Una investigación reveladora

Una investigación realizada por la Universidad Católica de Lovaina examinó varios aspectos del fenómeno del efecto de verdad por repetición. Para esto tenían un grupo de 200 voluntarios, que estuvieron expuestos a varias afirmaciones falsas.

En la primera fase, se les hizo conocer una serie de declaraciones que a la luz de la razón eran descabellados, como que la Tierra era cuadrada o que fumar era bueno para los pulmones, entre otros. Hubo entre 8 y 16 declaraciones. Se pidió a los participantes que calificaran qué tan creíble era cada afirmación. Luego se volvieron a presentar en otro orden y así sucesivamente, hasta completar cinco repeticiones.

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En la segunda fase, se volvieron a mostrar 16 enunciados. Ocho de ellos ya habían sido utilizados en la fase anterior y los otros ocho eran nuevos. Debían calificarlos del 1 al 50, donde 1 era “definitivamente falso” y 50, “definitivamente cierto”. Luego se evaluó si las repeticiones habían generado algún cambio en la percepción de los participantes.

Las conclusiones indicaron que El 53% de las personas vio que las afirmaciones repetidas se volvían menos falsas. El 28%, en cambio, tuvo el efecto contrario: cuanto más expuestos estaban a la repetición de «verdades» absurdas, más conscientes eran de su falsedad. Como puede verse, el efecto de verdad por repetición no opera en todas partes.

Cuando algo nos suena familiar o lo hemos escuchado varias veces, el cerebro puede darlo por sentado y así ahorrar energía.

trampas cerebrales

El fenómeno del efecto de verdad por repetición no opera por sí mismo. ¿Qué lleva a que esto suceda? La respuesta está en una trampa en nuestro cerebro. Lo cierto es que este órgano no es precisamente un monumento a la diligencia. Todo lo contrario: el cerebro es algo perezoso y ahorra energía siempre que puede.

Así, la repetición hace que haya más “fluidez de procesamiento”, haciendo que la información sea más fácil de procesar -el efecto es similar a cuando leemos un texto complejo: con cada nueva lectura solemos conseguir entenderlo un poco mejor-. Esta facilidad alimenta la idea de que los datos son ciertos. Cuando algo “resuena con nosotros”, el cerebro tiende a ser menos crítico. Es decir, bajar la guardia y aceptar los datos sin examinarlos a fondo, ya que esto ahorra trabajo.

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Hay personas más propensas a no evaluar la información que reciben. Teniendo esto en cuenta, y la tendencia del cerebro a trabajar menos, se dan las circunstancias perfectas para que la gente acabe creyendo que cualquier barbaridad es cierta, si se repite las suficientes veces. Así opera el efecto de verdad por repetición.

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