Tár, una epopeya sobre el abuso y la autodestrucción

Tár nos presenta la historia de la primera mujer directora de la Filarmónica de Berlín. Es una figura brillante, enigmática y una gran manipuladora. La película nos muestra su dramática caída desde esa cúspide social privilegiada en la que habita…

Última actualización: 03 de febrero de 2023

Hay películas en las que la angustia se impregna de manera invisible en el ambiente, en la comunicación no verbal y hasta en el tic-tac de un metrónomo. Estos elementos configuran, en muchos casos, los complejos estratos psicológicos de los protagonistas, sus miedos e incluso sus paranoias. Un ejemplo de ello es la última gran producción del actor convertido en director Todd Field.

Tár es un retrato audiovisual de una directora de orquesta que conduce su existencia casi como un tótem. Está en la cúspide de su carrera y es un claro ejemplo de cómo ciertas mujeres, lejos de romper el techo de cristal, lo disuelven con su personalidad y valor rotundo. Ahora bien, si hay algo que descubrimos es que, en ocasiones, detrás del «maestro», puede habitar un «monstruo».

Estamos ante un extraordinario psicodrama con reminiscencias de Kubrick que opta a seis nominaciones al Oscar. Muchos la ven como una parábola sobre el movimiento #MeToo, otros como la esencia misma de la cultura cancel. Aunque el verdadero motor de esta película es la titánica actuación de una Cate Blanchett en estado de gracia.

No hay límite para los diferentes tipos de sentimientos que la música puede hacerte tener. Y algunos de esos sentimientos son tan especiales y tan profundos que ni siquiera se pueden describir con palabras.

– Leonard Bernstein –

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Tár es la historia de una directora de orquesta lesbiana que, por momentos, muestra comportamientos abusivos

Lydia Tár y la gloria meritocrática

Tár juega con el espectador, es un enigma, un misterio por desentrañar y un caleidoscopio de luces y sombras. La primera parte de la película se centra casi exclusivamente en mostrarnos cómo es su protagonista, Lydia Tár. Seremos testigos de su presentación en un escenario de Manhattan e incluso veremos cómo se edita su biografía en Wikipedia.

Su introducción es tan meritoria que el espectador tiene la repentina necesidad de buscar su nombre en Google. Casi inconscientemente asumimos que estamos ante un biopic, cuando no es así. El personaje es absolutamente inventivo, pero… ¿por qué no podría existir alguien como ella? Este director titular de la Filarmónica de Berlín es el epítome de la gloria meritocrática.

Tiene su mentor en Leonard Bernstein, ha tocado en grandes orquestas como la de Nueva York, Cleveland o Boston. Tiene un doctorado de Harvard, ha ganado un Emmy, un Grammy, un Oscar e incluso un Tony. Ahora, está a punto de lanzar su libro Tár on Tár. Su éxito, su influencia en los medios e incluso su poder están más que justificados, pero a veces los de arriba flaquean…

Mundos enclaustrados y una personalidad hermética

La película tiene lugar en grandes edificios con largos pasillos blancos brillantes y techos altos. Las salas son inmensas y en ellas tienen lugar los entresijos de la política musical, donde Tár ejerce un control absoluto. Todo parece frío, pautado y dominado por la constante necesidad de control del protagonista.

A lo largo de esa primera parte somos testigos de su viaje de regreso de Nueva York a Berlín. No tardamos en intuir sus problemas personales, una historia afectiva que intenta olvidar y unos trémulos problemas emocionales que aplaca con psicofármacos.. Su asistente orbita a su alrededor con la tristeza y la fascinación propias de quien no puede acceder ni comprender su objeto deseado.

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Lydia vive con Sharon, la primera violinista de la Filarmónica de Berlín, y su hija, Petra. En la relación se respira un sutil resentimiento, así como cierta tristeza que se camufla con las rutinas de crianza de la niña y su propio trabajo. Su profesión es su mayor escudo y el mecanismo que más la nutre otorgándole el poder que tanto necesita.

Hoy en día, la palabra «diverso» está mal vista. Nuestra era es la de los especialistas. Te menosprecian si intentas hacer más de una cosa. Los artistas están encasillados. Agresivamente.

-Lydia Tar-

Lydia Tár está acostumbrada a ejercer el control en todos los ámbitos de su vida, aunque pronto percibimos la sombra de sus angustias y paranoias.

El monstruo detrás de la perfección estética

La película respira la atmósfera psicológica de las producciones de Kubric. En la segunda parte estamos sujetos a una extraña sensación de amenaza. Lydia Tár comienza a percibir el velo de algo maligno a su alrededor, algo que se acerca. No es más que el escalofrío de quien escucha los ecos de su propia conciencia, de quien siente que algo adverso está por suceder.

Oye gritos femeninos en un bosque, el metrónomo en armarios cerrados y pianos que suenan como el suyo. Estos eventos elevan la tensión a medida que se nos revela gradualmente ese lado más oscuro del propio personaje. Se obsesiona con un joven violonchelista al que no duda en promocionar, mientras destierra y despide a otras figuras.

Poco después, descubrimos que este es un patrón regular para ella: Utiliza a las personas a su antojo y deseo, las manipula de la misma manera que dirige con su batuta a los músicos en sus conciertos, con pasión, pero con violenta contundencia.. Aunque su comportamiento finalmente tendrá consecuencias dramáticas. Y ese será el comienzo de su caída.

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Debes pararte ante el público y ante Dios y luego destruirte a ti mismo.

-Lydia Tar-

¿Cultura de cancelación o paradoja del movimiento #Metoo?

Tár es la deslumbrante historia de una mujer que ha alcanzado una posición privilegiada por méritos propios, y que es apartada de esa esfera dorada. Nos enseñan que no es fácil permanecer en ese estrato social cuando la opinión pública es como un dios omnipotente que exalta y destruye. El espectador es libre de valorar si el comportamiento del protagonista merece su desenlace.

También nos reconocemos a nosotros mismos para concluir si la conducta de un artista es más importante que su propio trabajo. La cultura de la cancelación es ese fenómeno que engulle cada vez más a las figuras públicas por comentarios o comportamientos que, en un momento dado, interpretamos como ofensivos.

Esa es la partitura auténtica de esta producción en la que cada uno puede construir su propia opinión y valoración. El aspecto en el que todos coincidimos es en la extraordinaria actuación de Cate Blanchett a la hora de dar vida a esta mujer que nos cautiva tanto como nos preocupa.

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