Robo de identidad en redes sociales, un auténtico dolor psicológico

¿Alguna vez te han robado tu identidad en Instagram, Facebook o Twitter? ¿Publicaron fotos y publicaron en su nombre? Esta es una experiencia que han vivido millones de personas y que se destaca como algo tan doloroso como traumático. Lo analizamos.

Última actualización: 05 febrero, 2023

Ana tiene una cuenta de Instagram con muchos seguidores. Gracias a esta red social puede mantener su negocio de papelería. Un buen día, cuando intenta acceder a él, descubre que no puede. A ella la han hackeado y le piden un pago para poder recuperarla.

Algo similar le ha pasado a Sebastián, es periodista y suele utilizar Twitter en su día a día para publicar sus artículos. En un momento, se da cuenta de que alguien ha usurpado su nombre de usuario y contraseña y está publicando temas sobre criptomonedas y pornografía en su nombre.

Estas experiencias suceden todos los días y a miles de personas en todo el mundo. El robo de identidad en redes sociales se vive de manera angustiosa y, en muchos casos, provoca un gran sufrimiento psicológico.

Más allá de la extorsión económica que pueda haber detrás o del deterioro de la imagen pública, está el daño mental. Por un lado, es comprensible experimentar ira y frustración por ser víctima de tal robo. No siempre entendemos cómo se ha llevado a cabo y es común culparnos por no haber protegido suficientemente nuestros datos personales.

Por otro lado, está toda esa amalgama de emociones de ver cómo otra persona toma el control de algo que es nuestro. Porque en la actualidad las redes sociales son nuestra imagen pública y, por tanto, un territorio más de nuestra personalidad e identidad.

Las redes sociales son para muchas personas mucho más que una herramienta de trabajo: forman parte de su vida y de su sentido de proyección social.

No tener nuestras cuentas de Instagram o Facebook y ver cómo otras personas lo controlan provoca un gran sufrimiento mental.

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Robo de identidad en redes sociales, ¿por qué yo?

Los datos de cada uno de nosotros como usuarios de las redes sociales son el petróleo del siglo XXI. Se compran, se venden y se usurpan. Este universo paralelo en línea anhela saber todo sobre nuestro comportamiento. Todas las aplicaciones móviles que utilizamos nos espían y almacenan información sobre lo que hacemos y lo que nos gusta. Lo sabemos e incluso damos nuestro consentimiento.

Ahora, más allá de las grandes empresas tecnológicas están los ciberdelincuentes, que no solo nos espían, sino que pueden suplantar nuestra identidad creando cuentas idénticas o robándonos nuestras cuentas hackeándonos. No nos extrañará saber que este marketing puede resultar muy lucrativo y que existen auténticas mafias orientadas a este fin. Ahora, ¿por qué lo hacen?

  • La suplantación de identidad en las redes sociales se realiza con fines económicos. Pueden chantajearnos para que recuperemos nuestra cuenta, pedir dinero a otros o iniciar negocios fingiendo que somos nosotros.
  • Para robar información personal de nosotros.
  • Otra opción es propagar malware (programas informáticos maliciosos).
  • Con el fin de publicar en nuestro nombre y dirigir el tráfico a sus propias cuentas.
  • Otro propósito muy común es dañar nuestra reputación: socavar y destruir nuestra imagen pública.

Lo primero que nos preguntamos cuando nos roban nuestras cuentas de redes sociales es: ¿por qué a mí? Este sentimiento de impotencia puede ser muy perturbador e incluso dificultar que la persona se desenvuelva con normalidad en su vida.

Mi cuenta ha sido secuestrada: un secuestro psicológico de alto impacto

Cada año, el Centro de recursos para el robo de identidad (ITRC) publica un informe sobre el robo de identidad en todo el mundo. El del año pasado revela que 4 de cada 10 consumidores de redes sociales han sufrido un robo de sus cuentas. El 85% de los que experimentaron una adquisición estaban en la plataforma de Instagram.

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Asimismo, la usurpación de identidad en redes sociales se vive de manera angustiante porque los desarrolladores no lo ponen fácil a la hora de devolver la cuenta robada al usuario. El proceso es lento y engorroso.

Por otro lado, es importante señalar que, como apunta otro trabajo realizado en la Universidad Wollongong de Dubai, necesitamos más investigación para comprender el impacto psicológico de estas experiencias.

Ahora bien, sin duda podemos delimitar una serie de experiencias con las que muchos afectados estarán familiarizados:

¿Porque yo? incomprensión y frustración

La suplantación de identidad en redes sociales no afecta exclusivamente a influencers o personas con muchos seguidores. Todo el mundo, independientemente de la audiencia, el nicho o el completo desconocido, es un objetivo para los ciberdelincuentes. De este modo, lo primero que experimentaremos será la incomprensión, la ira y la frustración.

me han robado una parte

La experiencia de este tipo de usurpación virtual no es comparable a cuando nos roban un objeto; es mucho más. Se erige como la pérdida de un ámbito de nuestra identidad.

Las redes sociales son nuestra voz, una herramienta de trabajo y nuestra imagen pública. Esto causa muchas personas sienten esta experiencia como una agresión física y como tal, es recurrente percibir dolor emocional e incluso malestar psicosomático.

Incapacidad para volver a la normalidad.

Perder nuestra identidad en Facebook, Twitter o Instagram puede hacer que no podamos recuperar la normalidad de nuestras vidas. No si fuera una herramienta de trabajo. No si te pasas horas en ese avión buscando refuerzos, interactuando y publicando posts. Las rutinas se alteran, siempre hay “algo que falta” y muchas veces la persona no se siente comprendida por su entorno.

Ansiedad y alteraciones en nuestros hábitos

La ira, la indignación, la sensación de injusticia y el demonio de la ansiedad. La mente no deja de darle vueltas a la materia y esa carcoma mental persistente puede traducirse en insomnio e incluso trastornos alimentarios. El carácter también se ve alterado, falta paciencia e incluso puede faltar la motivación a la hora de llevar a cabo las tareas y obligaciones diarias.

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Si bien cada persona puede experimentar algunos cambios a raíz de la usurpación de identidad en las redes sociales, quienes la utilicen como herramienta de trabajo, de interacción o como mecanismo para lograr el refuerzo social, se sentirán más afectados.

La autenticación en dos pasos es una de las herramientas más eficaces a la hora de evitar el robo de nuestra cuenta.

¿Qué podemos hacer para prevenir esta situación?

A la hora de prevenir la suplantación de identidad en las redes sociales, debemos pensar en estos canales como si fueran nuestras casas. Hay que buscar mecanismos de protección para que nadie viole nuestros espacios personales y lo que nos pertenece, lo que nos define. Por ello, siempre será conveniente tener en cuenta la siguiente información:

  • Revisemos la configuración de seguridad y privacidad de nuestras cuentas.
  • Apliquemos la autenticación multifactor (MFA).
  • Vamos a crear contraseñas seguras.
  • Permítanos estar al día y conocer toda la información relacionada con el phishing (técnicas para robar nuestra identidad).
  • Evitemos dar información personal en las redes sociales.
  • No aceptamos solicitudes de amistad de personas que no conocemos.
  • Evitemos hacer clic en enlaces de personas desconocidas.
  • No respondemos mensajes que solicitan información personal de figuras que no conocemos.

Para concluir, recordemos que cualquiera de nosotros puede sufrir este tipo de experiencias. El dolor y la angustia son reales y si lo necesitamos, no dudamos en solicitar ayuda especializada.

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Gracias por leer ojodesabio.com. ¡Hasta pronto!

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