¿Por qué sientes que has ganado cuando tu equipo gana?

Verificación de hechos Se ha verificado la precisión del artículo (el contenido incluye enlaces a sitios de medios de comunicación acreditados, instituciones de investigación académica y, en ocasiones, estudios médicos). Todo el contenido de nuestro sitio web ha sido revisado, sin embargo, si cree que nuestro contenido es inexacto, desactualizado o cuestionable, puede Contáctenos para hacer las correcciones necesarias. 5 minutos

Sentir como propia la victoria de nuestro equipo favorito es algo tan frecuente que parece una reacción natural. Si te detienes a pensar en ello, ¿no es un poco raro? En este artículo te contamos por qué se produce este fenómeno.

Última actualización: 24 de junio de 2022

Los triunfos de los deportistas pueden paralizar a un país entero. Consiguen movilizar a masas de personas e incluso a personas que, en otras circunstancias, difícilmente habrían salido a la calle a celebrar con otros otra cosa que no fuera esa victoria. La de tu equipo de fútbol o de baloncesto, la de ese destacado tenista o cualquier otro deportista de élite que haya hecho historia con su palmarés.

Hay algo fascinante en este tipo de fenómeno social. Para aquellos que no tienen interés en los deportes, ven este tipo de escenas como algo inexplicable. Sin embargo, quienes veneran a un determinado equipo y su escudo, quienes admiran a un determinado atleta, lo conciben como algo bastante normal. Es más, esas victorias dejan huellas emocionales muy profundas.

Por otro lado, es cierto que, en ocasiones, el fanatismo deportivo puede llevar a violencia. Siempre hay un reverso oscuro en todo comportamiento humano. Aunque en la mayoría de los casos, el fenómeno de los aficionados o aficionados al mundo del deporte es una dinámica bastante cívica e incluso beneficiosa para la salud mental. Lo analizamos.

Leer también:  Lo que tu postura corporal dice de tu actitud

Detrás de la admiración por un atleta o un equipo deportivo, a veces hay toda una cultura que une a familias, grupos de amigos y grandes grupos en una misma pasión.

El deporte es mucho más que un mero entretenimiento para muchas personas.

Los triunfos de los deportistas también son nuestros

Quienes viven los triunfos de los deportistas como propios entienden el deporte como algo más que un mero entretenimiento. Por lo general, esa afición ocupa un espacio importante en sus vidas. Y el hecho de que esto sea así es beneficioso. Daniel Wan, profesor de la Universidad Estatal de Murray, es uno de los principales expertos en la psicología del fanatismo deportivo.

En uno de sus estudios, realizado en 2006, destacó los beneficios que generaba esta afición. Ser parte de un equipo deportivo o admirar a un atleta y seguir sus competencias puede elevar nuestra autoestima y ofrecernos gratas experiencias de felicidad. El fenómeno de los aficionados al deporte es mucho más que una dimensión psicológica, es también un acontecimiento social y cultural.

La necesidad de pertenecer: todos somos uno

Si sentimos los triunfos de los deportistas como propios es por nuestra necesidad de pertenencia. El deporte nos une. Nos hacen sentir parte de un grupo, de una experiencia que nos trasciende y que nos vincula a algo más grande. Así, un aspecto que sin duda agrada a los aficionados de un equipo de fútbol, ​​por ejemplo, es reunirse con amigos o familiares y ver los partidos juntos.

Es casi un ritual. Ya sea en casa o en los propios estadios, nada les emociona tanto como esa experiencia grupal que termina en victoria. La intensidad emocional es mayor si se comparte con los demás que si se vive en soledad.

Leer también:  El cociente de inteligencia somática: la conexión contigo mismo

El ser humano sigue organizándose en pequeños grupos sociales orientados hacia un fin. Es una forma de tribalismo posmoderno, ya sea para seguir a un equipo deportivo, un grupo musical o para compartir otros pasatiempos/ideales comunes.

Identificación con el deportista, la proyección del yo

A menudo vemos a los atletas como verdaderos superhéroes. Como grandes titanes capaces de hazañas épicas. Sin embargo, detrás de estos logros hay sacrificios y una gran preparación física y mental. La persona que admira a un atleta no solo empatiza con su sufrimiento y sus éxitos, con sus derrotas y victorias.

También hay una proyección del yo. Se produce una identificación con aquella persona que intenta superarse a sí mismo, superar desafíos, dolores físicos, miedos, dudas, duros adversarios y grandes encrucijadas.. Casi sin darnos cuenta, sufrimos ante cada caída, nos esforzamos por ellos en la distancia, los animamos como a nosotros mismos…

Esa identificación es absoluta, vibramos con ellos y esto sin duda explica por qué experimentamos los triunfos de los deportistas como propios… Y también sus derrotas.

Respuestas hormonales: el cerebro del aficionado al deporte

Los atletas y los fanáticos a menudo experimentan los mismos procesos neurológicos.. Se produce un aumento del aporte de dopamina, serotonina, endorfinas, noradrenalina… Todos estos neurotransmisores regulan desde la motivación hasta la euforia, pasando por el rendimiento físico.

Todo ese cóctel neuroquímico hace que la experiencia de ver competir a un atleta o un equipo deportivo sea más intensa. A menudo, esos sentimientos, esas oleadas de dopamina, pueden hacer que estos eventos sean adictivos..

Ver jugar a los atletas se convierte en algo emocionante, algo que no solo genera emoción, sino que también crea una necesidad biológica de participar en estos eventos.

Leer también:  Curiosidades del mundo de la pintura

Ver triunfar a nuestros atletas tiene un impacto positivo en nuestra autoestima.

El cerebro sufre cambios notables mientras la persona disfruta de un evento deportivo.

Los triunfos de los deportistas alivian el estrés de la vida

¿Cómo negarlo? Ser partícipe de los triunfos de los atletas hace que muchos escapen, por un momento, de los problemas de la vida. Durante unas horas o unos días, ese éxito trae consigo una cierta sensación de felicidad capaz de eclipsar el estrés, las incertidumbres e incluso el peso de la rutina.

Asimismo, el hecho de que estos triunfos se vivan de forma compartida con amigos o familiares, aumenta aún más la sensación de bienestar. Es un hecho para recordar con conversaciones y anécdotas. Es un acontecimiento que se integra en la memoria emocional en forma de recuerdo positivo.

También se erige como un enclave en el cerebro que permitirá mitigar un poco mejor los momentos difíciles, al recordar hechos agradables del ayer. Para concluir, seamos o no amantes del deporte, hay algo que salta a la vista. A todos nos ha emocionado, en algún momento, la hazaña de un deportista que nos ha enseñado lo que es la superación personal. Sentir su hito como propio es algo enriquecedor y muy beneficioso.

Tú podrías estar interesado…

Gracias por leer ojodesabio.com. ¡Hasta pronto!

Deja un comentario