¿Por qué hay gente que miente sin necesidad?

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Hay personas que parecen mentir sin necesidad aparente, sin parecer obtener ningún beneficio de ello. Es más, lo único que hacen, vistos desde fuera, es arriesgarse a perder la confianza de quienes les rodean. Entonces, la pregunta es, ¿por qué?

Última actualización: 22 de noviembre de 2022

Todo el mundo ha dicho alguna vez una mentira. Es un hecho indiscutible y del que tendrás referencia en tu memoria. De hecho, aunque la honestidad se encuentra como un principio axiomático dentro de tus valores morales, es posible que aceptes mentir en algunas ocasiones. Pero, ¿qué pasa con las personas que mienten innecesariamente?

Algunas veces, es difícil diferenciar a una persona que suele mentir de otra que sufre de mitomanía, un cuadro en el que podríamos hablar de la mentira compulsiva. Lo cierto es que el grupo de individuos de los que hablamos no sufre ninguna alteración psicológica, por lo que la patología no puede ser una de las razones de su falta de verdad. Por ello, es más difícil entender sus razones, ya que no parecen tener necesidad ni origen de esas mentiras.

Sin embargo, y como casi todo en psicología, existen razones que explican este comportamiento. Eso es lo que vamos a explorar en este espacio: la mentira que solo parece necesaria en la mente de quien la cuenta. No te lo pierdas.

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La mitomanía es la tendencia a la mentira compulsiva.

Mentir versus mitomanía

Mentir no es esencialmente malo. Puedes mentir para que una persona no se entere de su fiesta sorpresa o para deshacerte de alguien que solo traerá desgracias a tu vida, por ejemplo. Es una forma más de interacción social y, como tal, es posible utilizarla con fines saludables o para dañar a otros.

En segundo lugar, Existe un trastorno llamado mitomanía, en el que la persona miente compulsivamente. Aquí las historias que se inventan no son del todo improbables, no responden a presiones específicas y la persona sufre mucho a la hora de relacionarse con los demás.

Sin embargo, Cuando esta costumbre de no respetar la verdad no responde a una necesidad o patología, nos encontramos en una situación absurda., en el que las personas que mienten innecesariamente continúan con sus historias. Exploremos este aspecto de las relaciones humanas.

¿Qué hay en la mente de las personas que mienten innecesariamente?

No evitan ningún castigo, no parecen más atractivos, no reciben recompensa por ello. Entonces, ¿por qué mienten? La verdad es que las razones existen, pero no suelen salir de la propia mente del mentiroso. Responden a diálogos internos y procesos mentales que buscan un equilibrio emocional, mejorando la autopercepción del sujeto, y que pocas veces se observan si no se profundiza la relación con él.

1. Necesidad de aprobación

Esta es una de las motivaciones más frecuentes para mentir, pero en el caso que nos ocupa no existe una presión real del entorno para que se produzca. Es decir, el sujeto, a pesar de estar en un círculo social que lo acepta y lo acoge, todavía sientes que necesitas ganarte la aprobación de los demás, y para hacerlo mientes.

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2. Se da importancia al contenido de las mentiras

Esta situación tiene más de un nivel de profundidad, así que veámoslo con un ejemplo.. Una persona miente a sus amigos diciendo que tiene mucho dinero, un contexto social en el que el estatus económico no es importante. Cuando descubren que este no es el caso, todos se sorprenden; todos tienen un capital económico similar detrás de ellos y nunca ha habido una admiración colectiva por aquellas personas que tienen más.

Sin embargo, la mentira no tiene que ver con la presión del entorno, sino con un juicio interno del propio mentiroso. Para él, tener mucho dinero es una de las facetas que hacen que alguien tenga éxito, y quiere tener éxito; de esta manera miente, aunque no tiene ningún efecto fuera de su mente.

3. Sensación de falta de control

Puede parecer absurdo, pero las historias inventadas están bajo el control del narrador. No la realidad. Por eso, al contar, por ejemplo, una anécdota, modificarla o contarla de manera “fantasiosa”, el mentiroso toma el control de la narración y los hechos que expone.

De esta forma, se evitan detalles y hechos que pudieran ir en contra de lo que dejaría a una persona en mal lugar (según su propio criterio).

4. El invento de hoy es la continuación de la mentira de ayer.

A veces, las mentiras que ya están demasiado alejadas de la realidad que podría mantenerlas ocultas son el millonésimo paso de la que se dijo hace mucho tiempo y no se puede destapar. Una cadena de mentiras que, cuanto más se prolonga, más difícil es romper.

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5. Di lo que te gustaría que fuera verdad

Aunque parezca poco probable, repetir muchas veces una mentira puede terminar convirtiéndola en una verdad colectiva. Por ello, muchas personas cuentan ciertos hechos y aspectos de sí mismos reflejando lo que les gustaría que fueran en realidad. Aunque no es necesario para esto en la mayoría de los casos, puede verse como una forma de transformar la realidad dentro de la mente de la persona.

Muchas personas mienten para compensar el disgusto o la insatisfacción con su realidad.

6. Para quien lo pronuncia, no es mentira

Al final, la realidad que sale de nuestra boca es un mensaje que ha pasado por los filtros de la percepción física, el procesamiento mental y la capacidad de la memoria. A su vez, estos procesos interactúan con el exterior, por lo que el resultado suele estar más alejado de la verdadera realidad de lo que solemos apreciar.

Asi que, Es normal que los testimonios de dos personas distintas sean totalmente divergentes ante un mismo hecho. En estas ocasiones, puede parecer que estás frente a una persona que miente innecesariamente, pero antes de juzgar, recuerda: las personas se entienden hablando. Es muy posible que esta incertidumbre se pueda arreglar con una conversación sincera. Después de todo, la única verdad que conocemos es la mentira común que todos percibimos a través de nuestros sentidos.

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