¿Por qué deberías jugar más?

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El juego, más que una actividad, es un acercamiento. Su esencia tiene que ver con priorizar la diversión y la exploración, sin que necesariamente tenga que sufrir el rendimiento a largo plazo. De hecho, en muchos casos, lo que se consigue es justo lo contrario.

Última actualización: 27 agosto, 2022

El juego existe en todos los rincones del mundo desde tiempos inmemoriales.. Se caracteriza por ser una actividad amena que consiste en moverse con libertad, representar personajes, crear mundos, pensar estratégicamente y resolver problemas de manera innovadora. Al fin y al cabo, jugar es aprender divirtiéndose.

Es común que este hábito disminuya a medida que envejecemos. De niños jugamos gran parte del día: en casa, en la escuela, en el parque (es lo principal, casi lo más importante). Solo, con amigos, con hermanos u otro familiar. Sin embargo, jugar en la edad adulta tiende a ser cada vez más esporádico, ya que lo percibimos como «una pérdida de tiempo». Después de los 20, nuestras responsabilidades tienen cada vez más peso. El tiempo libre de trabajo a menudo se reduce a ver la televisión.

La cuestión es que el juego nos da mucho más que diversión. Los beneficios que obtenemos de ella son realmente significativos y favorecen una calidad de vida saludable. Los adultos deberían jugar más…

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El juego en adultos favorece la socialización y reduce el estrés.

El juego en la infancia

Durante la infancia es uno de los elementos principales y más significativos del desarrollo físico, cognitivo y social. Hacerlo fomenta la curiosidad y la imaginación, fomenta las habilidades sociales y ejercita la concentración. Además, el juego permite a los niños comprender su entorno y desarrollar habilidades para adaptarse a él. A su vez, también se convierte en un canal a través del cual expresan sus necesidades y emociones, y que tiene un gran valor en la terapia.

Definitivamente, a través de actividades lúdicas, los niños conocen el mundo exterior, y también ellos mismos, de una manera voluntaria y agradable mientras despliega una serie de habilidades que le beneficiarán el resto de su vida.

Notablemente cualquier actividad lúdica contribuye al desarrollo cerebral, ya que estimula la creación de nuevas conexiones neuronales en la corteza prefrontal del cerebro. Por ello, desde el punto de vista pedagógico, los juegos tienen un importante potencial educativo. Los niños en edad preescolar y escolar aprenden a través de una actividad que se lleva a cabo en un contexto no amenazante y de baja presión: el juego espontáneo.

Grandes referentes de la psicología han pensado y escrito sobre el juego: Erik Erickson describe los juegos infantiles como un medio del que disponen los niños para ganar autonomía, mientras que Vygotsky destaca su peso como regulador de la conducta. Por su parte, Melanie Klein le otorga un papel fundamental en el espacio psicoterapéutico con niños. Considera que el juego en el niño es el equivalente a la asociación libre del adulto, técnica psicoanalítica por excelencia.

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La importancia de seguir jugando

Aunque mucha gente entiende que se trata de una práctica exclusivamente infantil, el aspecto lúdico no desaparece con la edad, sino que se transforma. Aparecen otras formas de juego, generalmente encaminadas a establecer lazos entre iguales y negociar las demandas del mundo adulto.

Los deportes, determinados videojuegos, el ajedrez y otros juegos de estrategia forman el grupo de juegos socialmente aceptados como forma de entretenimiento para adultos. Sin embargo, no hay nada de malo en jugar juegos más emocionantes. ¡Alborotar tu cabello y reírte a carcajadas no te hará menos adulto!

Por supuesto, la forma que adopta el juego tiende a cambiar según la edad cronológica y los intereses particulares de la persona, pero lo cierto es que la necesidad de juego se mantiene incluso cuando se es responsable de un trabajo y una familia. A través del juego ganamos bienestar, aprendizaje y crecimiento. En este sentido, entendemos que jugar como adultos no solo es válido, sino recomendable.

“Es en el juego y sólo en el juego que el niño o el adulto como individuos pueden ser creativos y utilizar la totalidad de su personalidad, y sólo siendo creativo el individuo se descubre a sí mismo”.

-Donald Winnicott-

Jugar en la edad adulta estimula la imaginación y la creatividad.

beneficios del juego

Recuperar una de las experiencias más placenteras de la existencia humana se convierte prácticamente en una necesidad cuando somos capaces de reconocer sus bondades. Aquí algunos de ellos:

  • Estimula la imaginación y la creatividad.
  • Favorece la socialización.
  • Reduce el estrés y la ansiedad.
  • Nos ayuda a conectarnos con nosotros mismos.
  • Ayuda a ejercitar y conservar la memoria.
  • Mejora la regulación emocional.
  • Potencia la tolerancia a la frustración.
  • Promueve la resolución de conflictos de forma innovadora.
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Desafortunadamente, es más que común subestimar el valor del juego una vez que nos vemos inundados por las obligaciones del mundo adulto. Nos preocupamos por invertir nuestro tiempo y energía en actividades que consideramos productivas, sin darnos cuenta de que la productividad no se reduce a generar dinero o solucionar problemas.

Cuando dejamos de ser niños, el juego no es una forma de conocer y experimentar el mundo, porque ya conocemos gran parte de él. Es decir, en algún momento los colores, las texturas, los animales y todo lo que nos rodea en el día a día deja de sorprendernos.

Sin embargo, el juego nos permite acercarnos a realidades que aún no conocemos y desafiarnos a nosotros mismos, sacándonos de nuestra zona de confort. Además, jugar es una herramienta maravillosa que nos ayuda a sentirnos menos estresados ​​y más felices, ya que el objetivo final es disfrutar del momento presente, más allá del resultado. ¿A qué esperas para incorporar más actividades lúdicas a tu día a día?

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Gracias por leer ojodesabio.com. ¡Hasta pronto!

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