No mires hacia arriba: ¿y si mañana se acaba el mundo?

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«Don’t look up» es una película que revela la incapacidad de la humanidad para enfrentar una amenaza global a modo de sátira. Es una forma de mirarnos en un espejo delirante con el que podemos hacer un ejercicio de autocrítica.

 

Última actualización: 28 de diciembre de 2021

Don’t look up (Don’t Look Up) es para muchos una película irreverente, caótica y hasta tediosa. “Mejor mira para otro lado”, señaló la más crítica en las redes sociales. Aunque buena parte de quienes la empezaron pensando que no llegarían al final, acabaron descubriendo una producción capaz de reflejar a modo de sátira la realidad política, social, tecnológica y periodística de nuestros tiempos.

Esta producción de Netflix también ha llegado en un contexto ideal. Tu gerente, Adam McKay tuvo la idea de crear esta película tras una conversación con el periodista David Sirota en 2018.

Acababa de publicarse el último informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) que especificaba la devastación que podría causar el aumento del calentamiento global que se esperaba en los próximos años. Director y periodista lamentó la falta de cobertura mediática del que fue (y es) uno de los mayores problemas de nuestro planeta: el cambio climático.

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«Es como si un asteroide fuera a devastar el planeta y a nadie le importa», sugirió Sirota. Instantáneamente, Adam McKay tuvo una visión clara y definida de cómo sería su próxima película.

“Cuando decidí ponerme en el papel de este personaje lo hice porque quería quitarme el sombrero ante las personas que dedican su vida a este tema y que saben de lo que hablan. La idea es darles un poco de voz”.

-Leonardo Dicaprio-

No mires hacia arriba: ¿cómo decirle al mundo que ha llegado tu fin?

Don’t look up tiene todo un elenco de estrellas; casi una constelación en la que destacan Jennifer Lawrence, Leonardo DiCaprio, Meryl Streep, Jonah Hill, Cate Blanchet y Timothée Chalamet. Ahora bien, esta no es la típica película de desastres, en la que Estados Unidos y un héroe al estilo Bruce Willis salvan el mundo.

Si hay algo que sabemos sobre la industria del cine es que siempre le ha gustado amenazar a la Tierra. No deja de ser una forma de despertar el patriotismo y dejar una almibarada sensación de esperanza. No ocurre lo mismo con esta producción de Adam McKay. Porque su objetivo no es otro que inquietar, fastidiar y servir de reflejo de una realidad de la que todos formamos parte.

El cometa, una metáfora del cambio climático

Jennifer Lawrence y Leonardo DiCaprio interpretan a los astrónomos Randall Mindy y Kate Dibiasky. Ambos acaban de descubrir que en unos meses Un cometa chocará con la Tierra. La amenaza es real y las consecuencias son apocalípticas.

Ahora, cuando los científicos se apresuran a informar al gobierno estadounidense, se encuentran con una administración y una presidenta (Meryl Streep) que no le dan ninguna importancia al evento. Eligen mirar para otro lado.

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Ante esta actitud por parte de la élite política, optan por acudir a los medios de comunicación. La reacción es casi la misma. El mundo de la televisión y las redes sociales tampoco le dan importancia al inminente fin del mundo; Los amores de las celebridades importan más.

no mires hacia arriba es una alegoría velada en la que el cometa simboliza la crisis climática de la que nadie habla ni quiere ver. La humanidad no está interesada en salvar la Tierra, como ya comprobamos en la última cumbre climática de Glasgow. Somos esa sociedad que simplemente ha optado por mirar para otro lado.

En Don’t look up vemos una colección heterogénea de periodistas, políticos, militares y millonarios tecnológicos que se dejan llevar por sus intereses personales antes de actuar juntos para hacer frente a una amenaza global.

El mundo polarizado y la dificultad de transmitir mensajes en la era de las fake news

La película Muestra con acidez el peso de las redes sociales y la desinformación periodística tan patente en nuestra sociedad. Fake news, memes, cuestionar la voz de los científicos o la necesidad de tener muchos seguidores para ser alguien que rastrea una realidad conocida.

En este juego delirante de autoparodia y tragedia, somos testigos de arquetipos más familiares: presidentes y líderes frívolos, opiniones polarizadas, política de información y entretenimiento, movimientos de teoría de la conspiración al estilo de QAnon y estrellas de la música que movilizan a la juventud.

El poder de los gurús tecnológicos y las falsas esperanzas

En Don’t look up encontramos otro matiz no menos interesante. Conoceremos a un personaje que será clave en la resolución de la película: Peter Isherwell, un multimillonario de la industria tecnológica. Es una sutil combinación entre Steve Jobs y Elon Musk. En un momento dado tomamos conciencia de cómo esta figura adquiere mayor relevancia que la élite política ineficaz y frívola.

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Ahora, en un contexto apocalíptico, vuelve a imponerse el interés económico. El cometa alberga en su interior toneladas de minerales que podrían ser aprovechados y de los que se obtendrían grandes beneficios. Cuando finalmente se decide enfrentar la amenaza global, las estrategias cambian… Y comienza la maquinaria del desastre.

En esencia, estamos ante una producción que revela la esencia misma del narcisismo humano, de nuestra apatía e inacción. El mensaje de su director es claro. Somos incapaces de hacer frente a las crisis globales y quizás la más grave esté por venir (esperemos que no).

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Gracias por leer ojodesabio.com. ¡Hasta pronto!

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