La paranoia y la esquizofrenia son más comunes en las ciudades

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¿Sabías que el entorno en el que vives puede afectar tu bienestar psicológico? La ciencia incluso dice que las enfermedades mentales más graves, como la esquizofrenia, son más frecuentes en las zonas urbanas que en las rurales. ¿Usted quiere saber por qué?

Última actualización: 29 de noviembre de 2022

La escritora Kate Milford dijo que «en una ciudad hay más espacios ocultos, más vidas ocultas y soledades ocultas, y más ventanas oscuras por donde se cuelan las sombras de la gente». Lo cierto es que hay algo devastador al otro lado de nuestras ciudades, escondido en esa vida agitada y ruidosa que nos arrastra con sus rutinas y prisas.

Algunos las llaman junglas de asfalto y si bien es cierto que nos dan acceso a más oportunidades de trabajo y ocio, algo falla. Algo que nos quita la salud. Basta mirar la arquitectura de muchos edificios que, abigarrados como colmenas enfrentadas, apenas reciben la luz del sol. Muchos son como barricadas de hormigón junto a carreteras o autopistas.

No importa si son zonas periféricas más desfavorecidas o zonas de mayores ingresos. porque todo área urbana termina siendo opresiva para la mente y el cuerpo, ya sea por sus elevadas cargas tensionales o por su contaminación ambiental y acústica. Todo esto nos afecta a cada uno de nosotros sin importar nuestro estatus y clase social.

Las ciudades simbolizan la esencia del progreso y el sello más distintivo del desarrollo de un país en muchos casos. Ahí tenemos como ejemplo referencias como Tokio, Seúl, Londres, Copenhague o Singapur. Sin embargo, más allá de ser centros económicos o culturales mundiales, encierran otra realidad. Las áreas urbanizadas tienen un mayor nivel de enfermedad mental grave.

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¿Para qué es esto? ¿Qué explica que haya un mayor número de esquizofrenia en un pueblo del sur de Londres que en la zona de Pembrokeshire en Gales, por ejemplo?

La depresión aparece por igual en las zonas urbanas y rurales. Sin embargo, condiciones como la esquizofrenia son más comunes en las grandes ciudades.

Las grandes ciudades elevan el estrés y este factor puede actuar como desencadenante de trastornos mentales más graves.

Paranoia y esquizofrenia en la ciudad

La sospecha de que la tasa de trastornos mentales como la paranoia y la esquizofrenia eran más frecuentes en los centros urbanos que en los rurales es un hecho largamente planteado. A lo largo del siglo XX, los expertos solían especular que las ciudades causan «locura». Aunque este último término es algo estigmatizante, hay una explicación detrás.

Las condiciones mentales más graves son mucho más frecuentes en las ciudades. Sin embargo, trastornos como la ansiedad o la depresión (más manejables) aparecen por igual en quienes viven en el campo, la playa o el centro de Nueva Delhi. Por tanto, hay algo llamativo que siempre ha llamado la atención del campo de la psiquiatría, la psicología y las neurociencias.

Ahora podemos dar algunas respuestas a este singular enigma. Lo analizamos.

Según varios estudios, los espacios verdes podrían reducir el riesgo de psicosis gracias a un menor nivel de estrés y contaminación.

Ciudades, estrés y predisposición genética

La Universidad de Londres realizó una investigación en 2019 para aclarar este problema. Hasta la fecha, los estudios epidemiológicos continúan asociando la vida en la ciudad con un alto riesgo de psicosis. También esquizofrenia. Estos datos no varían con los años. Bueno, una cosa que sabemos sobre estas condiciones es que tienen un componente genético.

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Se ha demostrado que la heredabilidad de la esquizofrenia ronda el 50%. Tanto es así que cualquier persona con un familiar inmediato que haya tenido esta afección tiene un riesgo hasta diez veces mayor que el de cualquier persona sin antecedentes genéticos. Sin embargo, y aquí viene el punto relevante, existen factores que pueden aumentar mucho más el riesgo de desarrollarla.

El estrés actúa como detonante y puede activar ese gen que nos predispone a la paranoia y la esquizofrenia. Como bien sabemos, las ciudades y los entornos urbanos son escenarios en los que el estilo de vida tiene otro ritmo. Hay mayores presiones, angustias, incertidumbres… Todo ello nos inocula un estrés casi crónico que actúa como desencadenante de estos estados mentales.

La soledad en los centros urbanos suscita ideas paranoicas

Si hay algo que experimenta una persona con esquizofrenia es una sensación de desconexión con su entorno y, sobre todo, soledad. Parece que las ciudades fomentan y refuerzan esta percepción desde muy temprano en el ser humano: la de sentirse solo. No importa cuán bulliciosa sea una sociedad y cuántas personas haya en ella, parece que la desconexión y el aislamiento son recurrentes.

Fabian Lamster, de la Universidad de Marburg, realizó una interesante investigación sobre esta variable. El sentimiento de soledad es más evidente en las ciudades que en las zonas rurales y, cuando este sentimiento se vuelve constante, aparece otro: la desconfianza. Cuando las personas se sienten aisladas de su entorno, desarrollan más ideas paranoicas.

Obviamente, esto no quiere decir que alguien que vive en un pueblo en el campo también se sienta solo. Porque puede pasar. Sin embargo, las tasas de soledad son abrumadoras en los grandes centros urbanos. Ese sentimiento es devastador para el cerebro. Esto también puede ser un desencadenante de paranoia y esquizofrenia.

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Parece probado que vivir en una gran ciudad agrava nuestro malestar mental en muchos casos, hasta el punto de parecer la receta más peligrosa para la aparición de paranoias o psicosis.

Cada vez nos sentimos más solos en nuestras ciudades y esto tiene un costo para la salud mental.

conclusión

Si bien es cierto que la paranoia y la esquizofrenia son más comunes en las ciudades, aún falta conocer más datos y variables que expliquen esta relación. Por ejemplo, tendríamos que entender cómo la contaminación media esta causa-efecto. Igualmente, También habría que considerar otro aspecto: saber si los trastornos mentales se diagnostican o no en las zonas rurales..

Sea como fuere, hay un hecho indudable y es la referencia a cómo las ciudades reducen nuestra salud psicológica. Parece que en la atmósfera que respiramos no sólo hay niveles más altos de CO2. El estrés, la presión, el miedo y la soledad también se nos adhieren de forma tóxica en las grandes ciudades.

Es evidente que debemos reformular muchas áreas. No solo nuestras selvas de asfalto tendrían que ser selvas más naturales y menos de cemento. Otros elementos de gran relevancia que no podemos pasar por alto son los aspectos psicológicos y sociales. Se necesitan más recursos en salud mental, así como reforzar nuestros lazos sociales de calidad para evitar el aislamiento.

Son muchos los que dejan sus lugares de origen para buscar un mejor trabajo en la gran ciudad. No es justo que, para labrarse un futuro, se pierda la salud. Aún nos queda mucho por cambiar y reformular.

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