La metáfora del canto de las sirenas y el autocontrol

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Cuenta la tradición que quien escuchaba el hermoso canto de una sirena tenía un final inevitable: ahogarse en las profundidades del mar. Solo Ulises logró vencer esta poderosa tentación, y lo hizo a través de una estrategia: el autocontrol forzado.

Última actualización: 09 septiembre, 2022

¿Te consideras una persona con buenas estrategias de autocontrol? La verdad es que somos humanos y es muy fácil caer en la tentación. Nos dejamos atraer por estímulos atractivos como una prenda de vestir, comida o tecnología en una tienda por departamentos. El mundo es como un océano donde siempre se escucha de fondo el irresistible canto de las sirenas.

Sin embargo, la mayoría tratamos de poner límites, aplicar alguna estrategia que nos impida perder el control por completo. Y es aquí cuando puede venir bien recordar un momento muy concreto de la historia de Ulises en la Ilíada. Es aquella en la que, en su intento de volver a casa tras la Guerra de Troya, se ve obligado a cruzar ese mar en el que habitaban estas criaturas.

Sabiendo que quien escuchara su canto estaría tentado a tirarse a las aguas, Odiseo ordenó a su tripulación que se taparan los oídos, como había recomendado la hechicera Circe. Sin embargo, deseaba escuchar el famoso canto de las sirenas y por ello decidió amarrarse al mástil y pedir a sus marineros que no lo desataran mientras cruzaban esa zona, aunque él mismo lo ordenara.

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Ulises llevó a cabo lo que conocemos en psicología como una “estrategia previa al compromiso”. Amarrarse a ese mástil era su forzado mecanismo de autocontrol para no ceder a la tentación. A pesar de exponerse a ella por curiosidad, logró contenerse. De alguna manera, también nosotros debemos encontrar un mástil en el día a día para no caer en el impulso y el poder de los deseos…

Nuestro bienestar muchas veces depende de nuestra capacidad para aplicar estrategias de compromiso previo para no dejarnos llevar por comportamientos impulsivos. Las que nos llevan a lo más profundo del arrepentimiento.

En nuestro día a día debemos hacer uso del autocontrol para no caer en conductas contraproducentes.

¿Cuál es la metáfora del canto de las sirenas?

Entendemos el autocontrol como aquella capacidad que nos facilita el dominio de los impulsos, las emociones y nuestra conducta. Es ese comportamiento regulado y racional el que nos diferencia de los animales y gracias al cual podemos alcanzar objetivos a largo plazo más enriquecedores. Si tenemos esta capacidad tan sofisticada y necesaria a la vez es gracias a una zona muy concreta de nuestro cerebro.

Tal y como revelan estudios como el realizado en la Universidad de Yale, la región que facilita el autocontrol es la corteza prefrontal. De hecho, es interesante saber que es la región que más tarda en madurar. Esto explica por qué los niños y adolescentes tienen serios problemas para controlar sus impulsos.

Es importante entender toda esta información para ponernos en contexto sobre un nuevo término psicológico. La metáfora del canto de las sirenas hace referencia al conjunto de estímulos atractivos que existen en nuestro entorno y a los que nos resulta difícil resistirnos.. En nuestros escenarios cotidianos habitan un sinfín de elementos que, como las sirenas de la Ilíada, alzan sus voces y su belleza para hacernos caer en el abismo del arrepentimiento. También hábitos poco saludables.

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Muchas de nuestras elecciones no son racionales y por ello, debemos aplicar estrategias para ejercer control sobre cada decisión y comportamiento (compras, uso de Internet, etc).

El canto de las sirenas en el siglo XXI

La metáfora de los cantos de sirena simboliza, por ejemplo, a alguien que no puede dejar de escuchar la voz de su adicción al tabaco y sigue fumando dos paquetes al día. Tiendas y supermercados hacen uso de los cantos de sirena cuando deciden cómo organizar los productos. El marketing y la publicidad son como esos seres mitológicos que nos invitan a comprar sin parar.

Las redes sociales también se llenan de cantos de sirena. Cada elemento, cada color y cada algoritmo pretende mantenernos el mayor tiempo posible frente a la pantalla. No siempre somos conscientes de estos fenómenos, porque las sirenas son cautivadoras y es muy difícil resistirse a su presencia. Sin embargo, cuanto más nos exponemos a ellos, más nos hundimos.

Y esto nos sucede por un hecho indudable. Somos seres emocionales y no siempre llevamos a cabo conductas razonadas. Los impulsos gobiernan, las emociones guían nuestras reacciones y No es fácil poner en práctica el autocontrol cuando los estímulos son tan atractivos…

La estrategia previa al compromiso: el autocontrol es saludable

el medico Janet Schwartz de la Universidad de Tulane realizó un experimento muy interesante sobre este tema.que luego fue publicado en la revista Ciencia psicológica. Se propuso un programa en Sudáfrica llamado Discovery Vitality. Consistía en proponer a las familias que compraran solo alimentos saludables en los supermercados. Si lo hicieran, recibirían un 25% de descuento sobre el total de la compra.

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Ese programa duró 6 meses y fue un éxito. Las familias evitaban comprar alimentos ricos en grasas saturadas, precocinados, etc. Llevaron a cabo lo que se conoce como una “estrategia de compromiso previo”, es decir, pudieron evitar los «cantos de sirena» de los alimentos poco saludables para adquirir los más recomendados. Consiguieron, en esencia, fomentar una compra más “racional”.

Nuestra capacidad de comprometernos con la consecución de objetivos requiere trabajar el autocontrol y evitar la gratificación inmediata para obtener mayores beneficios a largo plazo.

Las personas con mejor autocontrol confían más en los buenos hábitos que en la fuerza de voluntad.

Apliquemos la estrategia de Ulises

Si lo pensamos bien, no necesitamos de terceros que nos gratifiquen para que iniciemos patrones de conducta más saludables. Todos podemos aplicar la estrategia de Ulises y desarrollar nuestras propias estrategias de compromiso previo.. Podemos hacerlo, por ejemplo, llevando dinero en efectivo y no tarjetas de crédito para tener un mayor control sobre nuestras compras.

Podemos omitir las llamadas de sirena en nuestras aplicaciones móviles limitando su tiempo de uso. Hay muchos mástiles a los que podemos amarrarnos de vez en cuando como Ulises para mostrarnos que tenemos control sobre nuestras vidas. Nadie tiene que hacerlo por nosotros. Diseñemos nuestras propias estrategias de autocontrol para lograr nuestros propósitos y tener un comportamiento más satisfactorio y saludable.

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