La ley de Fraisse y la percepción del tiempo

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¿Te parecen eternos los horarios de oficina? Tal vez te estés viendo afectado por la ley de Fraisser. En este artículo, aprenderá qué es y cómo puede usarlo para su ventaja.

 

Última actualización: 29 abril, 2022

¿Sientes que el tiempo pasa más rápido cuando te relajas, pero las horas en la oficina parecen eternas? Aunque pueda parecer que tu reloj te está jugando una mala pasada, en realidad no es así. Existe una explicación psicológica para este fenómeno y se conoce como ley de Fraisse. Nos permite analizar nuestra propia percepción del tiempo y cómo se puede alterar.

Esta ley fue propuesta por Paul Fraisse, un psicólogo francés que hizo numerosas contribuciones a la llamada psicología del tiempo. Además, Es un concepto importante en el campo organizacional porque está directamente relacionado con la productividad.

¿Qué es la ley de Fraisse?

“El fin de semana se pasó volando” es una frase común que la gente usa para hablar de lo rápido que pasó su descanso. Es probable que en más de una ocasión hayas escuchado a alguien quejarse de la velocidad con la que percibe el paso del tiempo. Así como algunos hablan de lo rápido que es, a otros les molesta lo lento que es. «Siento que he estado en la oficina durante 3 horas y, de hecho, casi no tengo una».

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Aunque la mayoría de nosotros estamos suscritos a pensamientos y frases como esta, no todos conocen la razón detrás de este fenómeno. En este sentido, Paul Fraisse realizó varios estudios sobre la percepción del tiempo y describió la ley de Fraisse. De este modo, determinó que podemos hablar del tiempo en dos dimensiones: una objetiva y medible y otra subjetiva.

La parte objetiva es la que marca el reloj. Mientras tanto, nuestra subjetividad maneja otro tipo de tiempo. La ley menciona que la percepción psicológica del tiempo varía según el interés que la persona sienta por lo que hace.

En otras palabras, si estás realizando una actividad que te gusta, es probable que percibas que el tiempo pasa rápido. Por otro lado, si estás estudiando un tema denso y aburrido, puedes sentir que las manecillas del reloj se están ralentizando.

Según el interés que tengamos en lo que estamos haciendo, así valoraremos el tiempo.

¿Por qué ocurre este fenómeno en la percepción del tiempo?

A partir del trabajo de Fraisser, otros investigadores realizaron estudios sobre la percepción subjetiva del tiempo. De esta manera, ahora podemos comprender mejor los mecanismos psicológicos involucrados en la ley de Fraisse.

En primer lugar, la evidencia sugiere que hay un componente neurobiológico detrás de este hecho. Simen y Matell (2016) publicaron un estudio sobre por qué el tiempo parece volar cuando nos divertimos. Como bien sabemos, la dopamina es un neurotransmisor que participa en el placer que aparece como recompensa en determinadas situaciones. Su estudio sugiere que también tiene la capacidad de alterar nuestra percepción del tiempo cuando hacemos cosas que nos gustan.

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Por su parte, Gable y Poole (2012) realizaron una investigación sobre la influencia de la motivación en la percepción del tiempo. En sus conclusiones explican que cuanto mayor y más enfocada sea la motivación para hacer algo, mayor será la distorsión del tiempo.

En la misma línea, los rasgos de personalidad parecen tener una influencia significativa en la percepción del tiempo. Un artículo científico señala que las personas con rasgos de personalidad narcisista tienden a ver las tareas aburridas como una pérdida de tiempo. En consecuencia, perciben el paso del tiempo más lento de lo normal (O’Brien, Anastasio, & Bushman, 2011).

Implicaciones en la evaluación del placer

La ley de Fraisse tiene implicaciones en diferentes áreas de la vida, una de ellas es la evaluación del placer. Una investigación mostró que las personas usan la medición subjetiva del tiempo para determinar qué tan placentera es una experiencia (Sackett et al., 2010).

Por ejemplo, con la música, a veces es común que las personas sientan que sus canciones favoritas son «demasiado cortas». Entonces, esta percepción subjetiva del tiempo se toma como una medida de cuán «bueno» o «malo» es algo. En otras palabras, si sentimos que algo dura poco, tendemos a calificar esa experiencia como mejor que otras.

Muchas veces tenemos la sensación de que el tiempo pasa lento cuando trabajamos, lo que se incluye en nuestros niveles de satisfacción.

Ley de Fraisse y productividad

Continuando con lo anterior, esta ley influye significativamente en la productividad. Las personas a menudo sienten que las horas pasan lentamente cuando están en la oficina y que no están siendo muy productivas.. En consecuencia, trabajar se convierte en una tarea abrumadora.

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La sensación de que el tiempo pasa rápido aumenta el valor competitivo de las distracciones. Podemos pensar que aún nos queda mucho camino por recorrer antes de partir y, por tanto, decidir que es un buen momento para hacer una pausa, ya que con lo que queda pensamos que es muy probable que lleguemos al final de la jornada laboral con los objetivos cumplidos.

Así, podemos caer en el círculo vicioso de la procrastinación, lo que perjudica significativamente nuestra productividad. Ante esto, lo mejor es buscar alternativas que conviertan el trabajo en una actividad placentera. O al menos haz que se sienta neutral en lugar de una experiencia desagradable.

En conclusión, es posible decir que la percepción subjetiva del tiempo es un factor clave en la satisfacción laboral. Si el tiempo se nos hace largo a la hora de trabajar, nos sentiremos menos cómodos con nuestro trabajo. En cambio, si sentimos que pasa rápido, nuestro cerebro lo valorará como una experiencia agradable y nos gustará más.

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