Ir de casa al trabajo afecta a nuestra salud

hecho verificado

Se ha verificado la precisión del artículo (el contenido incluye enlaces a sitios de medios acreditados, instituciones de investigación académica y, en ocasiones, estudios médicos). Todo el contenido de nuestro sitio web ha sido revisado, sin embargo, si cree que nuestro contenido es inexacto, desactualizado o cuestionable, puede Contáctenos para hacer las correcciones necesarias.

5 minutos

¿Cuánto tiempo pierde yendo y viniendo del trabajo? La ciencia nos dice que esas horas que se pasan viajando son una fuente importante de estrés y ansiedad.

Última actualización: 07 mayo, 2022

Cada día podemos perder una media de entre 1 o 2 horas yendo y viniendo de nuestro trabajo. No solo es una pérdida de tiempo, también es una fuente de estrés y una forma de poner en riesgo nuestra vida; sobre todo si vamos en coche. Por ello, investigaciones recientes insisten en que los desplazamientos de casa al trabajo afectan a nuestra salud.

Es cierto que el teletrabajo es cada vez más frecuente. Sin embargo, Es evidencia de que gran parte del mercado laboral requiere asistencia obligatoria. Es el que necesitan desde hospitales, colegios, fábricas, supermercados, etc. Esto hace que cada día millones de personas se trasladen de la tranquilidad de sus hogares a sus respectivos trabajos.

Esto supone desde un importante desembolso económico (ya sea en combustible o en suscripción de transporte público), hasta un grave impacto en nuestro bienestar mental. Se experimenta cansancio, falta de sueño, estrés y ansiedad. Uno tiene la sensación de perder el tiempo, un tiempo que no compartimos con la familia ni nos sirve para descansar.

“Un minuto que pasa es irrecuperable. Sabiendo esto, ¿cómo podemos perder tantas horas?

Leer también:  Dime quiénes son tus amigos y te diré quién eres

-Mahatma Gandhi-

Debemos viajar cada vez más lejos a nuestros trabajos y en áreas cada vez más congestionadas.

Así nos afecta el desplazamiento de casa al trabajo

Tener un trabajo nos permite tener un sustento, construir un proyecto de vida e incluso sentirnos realizados. Sin embargo, a veces, el costo de este trabajo y responsabilidad es muy alto. Por ejemplo, desplazarse al lugar de trabajo significa que muchas personas tienen que invertir una parte valiosa de su tiempo.

Asimismo, existe otro aspecto no menos destacable. Cada vez vivimos más lejos del lugar donde desarrollamos nuestra labor profesional. No todo el mundo tiene la suerte de ir andando al trabajo. Por eso, lo más habitual es tener que coger el coche, o utilizar el transporte público y ponernos todos los días el despertador para madrugar.

Otro factor destacable es el aumento de vehículos y tráfico. Las carreteras y autopistas son auténticas junglas de asfalto en las que son frecuentes los atascos, las prisas, las frenadas y los olvidos. Es necesario tener todos los sentidos bien despejados para evitar cualquier percance. Algo difícil de lograr cuando el sueño y las lágrimas aún pesan sobre los ojos…

Ir y volver del trabajo: camino a la incomodidad

A menudo se dice que hemos creado un sistema laboral que impone irremediablemente la conducción o la dependencia de algún medio de transporte. Cada vez dedicamos más tiempo a estos viajes, y aunque intentamos fomentar el uso de bicicletas o patinetes eléctricos, lo cierto es que estos recursos no siempre son útiles.

Una investigación de la Universidad de Alicante insiste en cómo afecta a nuestra salud el desplazamiento de casa al trabajo. Cuanto mayor sea el tiempo invertido, mayor será el impacto negativo en la vida de la persona. Además, Se ha visto que los viajes más largos afectan más intensamente a las mujeres.

Leer también:  ¿Cómo hemos evolucionado en los últimos 100 años?

Esto puede deberse a que, en promedio, son ellos quienes continúan asumiendo tareas que van más allá de su propio trabajo. Tener que perder una hora o dos yendo y viniendo al trabajo le quita tiempo al cuidado de los niños, el hogar, etc.

Desencadenantes del estrés y la ansiedad en los desplazamientos de casa al trabajo

Es cierto que habrá quienes disfruten de ir de casa al trabajo. Quien tenga que conducir podrá disfrutar de esos minutos a solas. Por su parte, quienes van en metro o autobús tienen la oportunidad de desconectar con algo de lectura o escuchando música.

Sin embargo, la verdad es que muy pocos se deleitan con intervalos de tiempo tan forzados.

  • En primer lugar, estos viajes requieren previamente tener que madrugar, así como llegar más tarde a casa.
  • Conducir es una actividad que requiere una gran concentración; algo que a veces es estresante. Las carreteras congestionadas, el tráfico, los retrasos o las malas maniobras de otros conductores intensifican el mal humor. También la incertidumbre: nunca sabemos lo que nos vamos a encontrar cuando cogemos el coche.
  • El transporte público está cada vez más congestionado. Los retrasos son frecuentes y esta es otra variable que puede generar ansiedad.
  • Cuando el viaje de casa al trabajo es largo, llegas a tu puesto con una alta carga de agotamiento. Este cansancio se acumula día tras día, debilitando la salud de la persona.
  • Además, Hay que añadir otros dos factores preocupantes, como son el ruido y la contaminación ambiental. Ambas dimensiones también tienen un gran impacto en nuestro bienestar.

Cuando manejamos largas distancias al trabajo, a menudo llegamos exhaustos y de mal humor.

Leer también:  Escribir puede ayudarnos a superar traumas, según la ciencia

Ir de casa al trabajo aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares

Cuando pasamos una hora o dos (a veces más) en el camino al trabajo todos los días, lo último que queremos hacer es hacer deporte. Obviamente siempre hay excepciones. Sin embargo, trabajos de investigación como el de la Dra. Helga Van Herle, cardióloga y profesora de la Universidad del Sur de California, apuntan a una relación importante.

Cuando los desplazamientos son largos, existe un mayor riesgo de enfermedades del corazón. ¿La razón? Este agotamiento acumulado aumenta el sedentarismo. Llegamos a casa sin ganas de movernos y hacer deporte. A esto se suma la siempre peligrosa falta de sueño. Todo ello deriva en hipertensión, aumento de peso, malos hábitos alimenticios… Asimismo, también aparece otra variable no menos relevante.

Esas horas invertidas quitan tiempo de familia, ocio y descanso. La mente cae en el desánimo, viendo como pasan los días y la rutina asfixiante y repetitiva sigue igual. Todo esto termina por socavar no solo la salud física, sino también la salud psicológica.

De hecho, ir y venir del trabajo es, en muchos casos, una vía directa a la incomodidad. Esto es algo difícil de remediar, pero que debemos tener en cuenta. El trabajo debe ser esa dimensión que ofrece proyección, sustento y bienestar y no ese factor que nos roba calidad de vida.

Tú podrías estar interesado…

Gracias por leer ojodesabio.com. ¡Hasta pronto!

Deja un comentario