Hierve: la película que narra el estrés derivado de la hostelería

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Hierve muestra la realidad que hay detrás de la alta cocina, o de cualquier cocina. Un conjunto de tensiones, conflictos y el peso de los problemas personales. Un thriller que nos hará reflexionar sobre nuestra próxima visita a un restaurante.

 

Última actualización: 26 de febrero de 2022

Hierve es un thriller sobre el mundo de la hostelería, en concreto la alta cocina. Un guiso que en cualquier momento puede quemarse o “agarrotarse”. Que en cualquier momento puede producir un ruido, como abrir una olla a presión a destiempo.

Apasionante de principio a fin, Hierve utiliza su enfoque audaz para secuenciar tomas para que no podamos huir de un servicio de catering. Muchos cocineros han declarado que la película cae «bajo» en cuanto al estrés y la tensión sufrida.

Aun así, es la primera película que se cuece de esta manera y se adereza con tal trama. Su propuesta es rompedora y vanguardista; con cámara fija en mano, nos invita a asomarnos al mundo de la hostelería.

Hierve es una producción de pocas estrellas. Combina un tratamiento clásico del cine como es el thriller con un ingrediente estrella: estrés en un restaurante mientras al otro lado otros van a relajarse.

Cuando la fama de un chef se convierte en su principal enemigo

En una noche ajetreada en uno de los mejores restaurantes de Londres, el carismático e imponente chef Andy Jones (Stephen Graham) mantiene el equilibrio sobre el filo de la navaja. Hierve nos muestra su obra mientras múltiples crisis personales y profesionales amenazan con destrozar su carrera. Todo esto sucede mientras el servicio tiene que salir adelante.

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Una visita sorpresa de un inspector de salud y seguridad pone nervioso al personal cuando el restaurante con exceso de reservas comienza a llenarse de invitados. Jones reprende y engatusa a su personal diverso, haciendo todo lo posible para calmar las tensiones entre la gerencia y su equipo.

Tomando este argumento como punto de partida, podemos entender algunas peculiaridades de la alta cocina. Ofrece a tus invitados todas las comodidades, mientras que en la cocina, cuanto más famoso el chef, más presión, más paranoia por la perfección y menos disfrute del equipo.

El mantenimiento, los invitados y la mala crítica.

En la película se localizan todas las fuentes de estrés que puede sufrir un restaurante en una noche, en varios planos de tiempo y posiciones.

Por un lado, un inspector de seguridad alimentaria aparece en un momento inesperado, justo cuando el equipo se está organizando. Durante la inspección observamos cómo se solicita información de lo que ocurre de forma absolutamente tiránica, algo que difícilmente soportaríamos a la hora de preparar una cena o un almuerzo.

El trabajador parece más preocupado por encontrar las fallas para bajar la puntuación del restaurante que por detectar riesgos relevantes para la seguridad alimentaria. Hay una cierta intimidación en su forma de hablar. No importa si el restaurante está bien organizado o no, eso no parece ser lo importante.

Desde el inspector hasta las opiniones del otro chef crítico sentado como comensal, Hierve nos cuenta que todo anda mal en la hotelería. No importa lo que limpie, qué tan bien lave un plato o qué tan suave sea el servicio. Siempre habrá un momento para molestarte, presionarte y hacer comentarios estúpidos.

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En este contexto, muy pocas personas podrán soportar ese ritmo diario sin algún costo emocional. En esa tesitura se encuentra el chef Andy Jones, ya que su vida personal se desmorona por sus llamadas, mientras pierde el respeto de su equipo y se mantiene a flote usando sustancias, al mismo tiempo que se hunde “con todo su bote”.

Hierve: ¿cómo puede una persona trabajar en tales condiciones?

Mucha gente ama el mundo de la alta cocina, su pulcritud, su alto nivel y sus producciones. Sin embargo, ¿qué hay detrás de eso? ¿Cuántos becarios trabajan gratis simplemente por estar en el mundo de la alta cocina? ¿Por qué el personaje y la figura de la cocinera no encajan en esta obra?

Y viendo la forma en que se hablan, ¿puede un cocinero o un camarero, por buenos que sean, aguantar esa presión a la larga? Y en su retiro de la profesión, ¿hay un alto número de personas que consumen sustancias tanto para trabajar como para dejarlo?

Hirve muestra la tensión y el estrés que existe en el mundo de la hostelería, ese que como clientes no vemos ni apreciamos.

El capitalismo más brutal entre fogones

En Hierve explican cómo los principales pecados capitales del capitalismo más despiadado pueden acabar con algo tan bonito como cocinar para los demás.

También vemos el peor lado de los comensales: su “postura” en redes que distrae hasta al encargado de hacer frente a sus verdaderas responsabilidades. Vemos el clasismo y el racismo de una familia que parece tener mucho dinero, pero tan poca educación que pueden llevar a la bancarrota a cualquiera que les sirva.

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Hierve es un desfile incesante de nuestros defectos más exasperantes que deben disfrazarse de virtudes.: vanidad en lugar de vocación, fingir presión en lugar de buscar tranquilidad para motivar a los trabajadores y aún parecer por encima de la salud física y mental y las finanzas.

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Gracias por leer ojodesabio.com. ¡Hasta pronto!

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