Habla contigo mismo como si fueras tu mejor amigo, clave para la salud

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Trátate como tratas a la persona que más amas. Habla contigo mismo, cómo te diriges al que más aprecias. Solo cuando aprendes a respetarte a ti mismo, tu vida cambia. Descubra cómo iniciar esa revolución interna.

 

Última actualización: 12 de febrero de 2022

¿Porque no lo haces? Hablar contigo mismo como si fueras tu mejor amigo te permite tener una mejor calidad de vida. Tratarte a ti mismo como las personas que más quieres te permite eliminar muchas de tus inseguridades. También apaga tus miedos. Incluso podrías conquistar tus metas con mayor solvencia, enfrentarte a las dificultades y sentirte más competente.

Solemos decir que amarse es una aventura que debería durar toda la vida. Pero sin embargo, Pasamos por momentos en los que no solo nos olvidamos de amarnos como nos merecemos; Además, nos descuidamos e incluso nos tratamos mal. El ser humano activa con frecuencia narrativas mentales que, lejos de favorecerlo, lo hacen caer en la indefensión.

Cambiar la forma en que nos comunicamos con nosotros mismos es un ejercicio terapéutico. Los atletas lo necesitan para dar el máximo rendimiento. Y es fundamental para cualquier persona que esté lidiando con un problema psicológico en este momento: depresión, ansiedad, trastornos alimentarios, etc.

Trabajar un diálogo interior positivo y enriquecedor tiene el mismo efecto que el paracetamol para un dolor de cabeza. Apaga el dolor y nos permite rendir y sentirnos mucho mejor.

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“Puedes buscar en todo el universo a alguien que merezca más tu amor y afecto que tú mismo, y esa persona no se encuentra por ningún lado. Tú mismo, tanto como cualquiera en el universo entero, mereces tu amor y afecto”.

-Buda-

Cómo hablarte mejor a ti mismo

¿Cómo te hablas a ti mismo? Esta simple pregunta en realidad no es fácil de responder. no es porque gran parte de nuestro diálogo interno es inconsciente y automático. En él conviven desde creencias, prejuicios, procesos cognitivos, esquemas mentales heredados hasta rumores de nuestras emociones y autoevaluaciones que pueden limitarnos o motivarnos.

Un estudio de la Universidad Católica Juan Pablo II de Lublin y la Universidad Estatal de Middle Tennessee destaca algo interesante. El diálogo interno cumple varias funciones, como la autocrítica, el autorrefuerzo, la evaluación social y la autogestión.. Todas estas facetas son necesarias para avanzar en el día a día, evaluar lo que hacemos e intentar mejorar.

Ahora bien, el problema es que esta comunicación intrapersonal se vuelve negativa muy a menudo. Sin darnos cuenta caemos en ideas preconcebidas como «No soy lo suficientemente bueno». Y lo hacemos por una razón: el cerebro está programado para recordar las experiencias negativas antes que las positivas. Esto explica por qué a veces nos centramos más en los errores del pasado que en los aciertos.

¿Qué podemos hacer en estas situaciones? ¿Cómo empezar a hablar con nosotros mismos de una forma más positiva y enriquecedora?

1. Reconoce a tus enemigos conversacionales internos

Seguro que nunca le dirías a tu mejor amigo que es un fracasado.. No es que lo único que haga en la vida sea meter la pata o que no sea lo suficientemente bueno para lo que quiere hacer. Si amas a alguien, lo respetas y te comunicas con él de manera correcta, afectuosa y empática. Este debe ser tu punto de partida en la relación que estableces contigo mismo: el respeto por ti mismo.

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El segundo elemento que debes entender es que en tus diálogos internos siempre hay caballos de batalla al galope que tumban una y otra vez tu autoestima y bienestar. Identificarlos te ayudará a:

  • Crítica que devalúa y no ayuda. Si bien es cierto que la autocrítica es parte de la comunicación intrapersonal, esa voz debe ser constructiva, nunca aniquiladora.
  • La demanda excesiva. Efectivamente, uno de tus adversarios más comunes es la hiperexigencia, esa que no te perdona ni un solo error cometido; Por pequeño que sea.
  • Personalización. Cuando algo sale mal, es común culparse por aspectos y dimensiones que no tienen que ver con nosotros.
  • Catastrofismo. La mente que asume que todo va a salir mal es una mente más vulnerable a estados de ansiedad y estrés.

2. Evita compararte, tú eres tú, los demás son otros

Al hablar contigo mismo como si fueras tu mejor amigo, es clave que evites compararte. Después de todo, cuando estás con alguien a quien aprecias, no se te ocurre decir expresiones como «Ernesto es más inteligente que tú» o «Adela es más atractiva y competitiva que tú».

Entonces, si no comparas a tus mejores amigos con nadie, ¿por qué te comparas contigo mismo? Evítalo. El diálogo negativo tiene una inercia casi constante hacia las comparaciones, y este es el origen de nuestro sufrimiento en muchos casos.

Eres la persona con la que vas a convivir toda tu vida: tratarte y hablarte a ti mismo de forma compasiva y afectuosa te facilitará tener una mejor relación contigo mismo.

3. Autocompasión, un ejercicio para dejar de hacerte daño

Dondequiera que vayas, nadie merece más respeto, cariño y compasión que tú mismo. Es hora de sentirte digno de lo mismo que ofreces a los demás. Esto implica iniciar un ejercicio constante de autocompasión a partir del cual ser más permisivos ante nuestros errores. Entiende también que todos somos falibles y que nadie logra nada en esta vida sin haber caído una o cinco veces.

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Tengamos esto en cuenta: la autocompasión no es sentir pena. La autocompasión es, como diría Carl Rogers, desarrollar una consideración positiva por uno mismo, construir una relación de bondad, de curiosidad y formar un empatizador interno que siempre está presente.

4. Regalos emotivos, homenajes que tú también te mereces

Das regalos a las personas que más quieres. Estos regalos siempre van más allá de lo material, porque lo que quieres ofrecerles es tu reconocimiento y cariño hacia ellos. Tú también mereces ofrecerte regalos emocionales, regalos que alimentarán y reforzarán desde el amor hasta el respeto por la propia persona.

De esta forma, para hablarte mejor a ti mismo, es necesario que te ofrezcas los siguientes homenajes psicológicos y emocionales:

  • Reconocimiento. Tienes derecho a sentirte orgulloso de ti mismo.
  • amor propio Mereces amarte como amas a los que más aprecio. Hacerlo no es narcisismo, es un ejercicio de bienestar.
  • Autoestima. Necesitas empezar a evaluarte a ti mismo más positivamente. Deja de alimentar a tu juez interior.
  • autoeficacia Empieza a decirte lo siguiente: “Soy capaz de hacer bien las cosas, de ser competente en lo que me propongo”
  • Esperanza. Recuerda, te quedan muchas cosas por vivir, y seguro que lo que ha de venir será bueno.

Para concluir, eres más valioso de lo que crees y más capaz de lo que crees. Sin embargo, solo descubrirá esto cuando desarrolle un buen diálogo positivo. ¿Qué tal si empezamos hoy?

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Gracias por leer ojodesabio.com. ¡Hasta pronto!

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