Euphoria, la deslumbrante serie sobre la oscuridad adolescente

 

Euphoria es un retrato sin filtros de una generación herida por traumas emocionales, incertidumbres, problemas de relación y adicciones que ha perturbado y fascinado a millones de personas. ¿Es tu caso?

 

Última actualización: 04 marzo, 2022

Euphoria es una serie con identidad propia. Es caótico y cautivador, desagradable y deslumbrante al mismo tiempo. Ese malestar nos llega desnudando por completo realidades que hasta ahora no habían sido reflejadas con tanta sinceridad y crudeza. Y la verdad es que era necesario. Porque su éxito se explica básicamente por conectar con varias generaciones que se identifican con sus personajes.

Esta producción de HBO escrita por Sam Levinson no es el clásico programa que nos muestra las vivencias de un grupo de adolescentes en su instituto. De hecho, el instituto en sí es un mero telón de fondo sin importancia. En él descubrimos a la generación Z navegando por el mundo de las drogas y el sexo, por el difícil universo del amor, la soledad y esos problemas de salud mental que, como un vaso comunicante, lo estructuran todo.

Asimismo, aunque Euphoria se centra en ese lado más problemático, pero real, de los adolescentes, debe ser visto desde un punto de vista adulto y coherente. Todos esos retratos fabulosamente arenosos son gritos de ayuda de una generación. Son niños y niñas en un viaje emocional de constantes caídas que anhelan la redención, ver la luz al final del túnel…

En Euphoria vemos personajes sin brújula ni plan de ruta. Todos están perdidos, tanto los adolescentes como sus propios padres.

Euforia, la salud mental de los adolescentes al desnudo

En Euphoria todos sus protagonistas son personajes poliédricos. La complejidad de su carácter y su comportamiento está llena de aristas, profundos vacíos y complejidades. Son jóvenes vibrantes, con muchas ganas de experimentar, pero que no dejan de golpearse en su mundo interior y, en consecuencia, también en el exterior.

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Es muy fácil identificarse con uno o varios de ellos. No importa que su generación esté lejos de nosotros, muchas de sus narrativas psicológicas, sus necesidades, sus miedos y sus errores nos son conocidos. Porque más allá de sus vestidos, maquillajes y glamour, se esconden esas miserias emocionales que son norma en cada generación: el amor, la amistad, el sexo, la soledad…

Sin embargo, por primera vez, este mundo se explora abiertamente, colocando la mirada en la mirilla de la salud mental o el abuso de sustancias. Una investigación de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg en Baltimore destaca algo muy concreto.

La repercusión de la serie ha sido tan alta que muchos organismos públicos analizan los comentarios de la población en la red social Reddit para analizar comportamientos entre los más jóvenes. Se ha visto que el personaje más comentado es el de Rue (Zendaya) por su adicción a varios tipos de drogas.

Euphoria es una serie que logra interactuar con la audiencia para reflexionar sobre su salud mental.

Un diálogo abierto sobre la salud mental

La ansiedad en todas sus formas es una constante en cada personaje de Euphoria. Podríamos decir que es casi esa epidemia presente en buena parte de nuestra población más joven. Por primera vez en una serie, hay un diálogo directo y sin censura sobre el tema de la salud mental con el espectador.

Destaca sin duda la figura de Rue Bennett, interpretada por Zendaya. Su historial médico va desde el trastorno por déficit de atención, el trastorno obsesivo-compulsivo, el trastorno bipolar o esos episodios maníaco-depresivos casi constantes. Rue no es más que el reflejo de parte de esa sociedad norteamericana adicta a los opioides; una de las grandes preocupaciones de la salud pública actual.

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Asimismo, llama la atención algo tan delicado como real. Muchos de estos personajes no se recuperan después de la terapia psicológica; muchas veces hay recaídas…

Personajes con los que es fácil identificarse y reconocerse

Euforia destaca por unos personajes corales que, aunque complejos, no dejan de representar realidades de la sociedad actual. Tenemos a Jules, esa chica trans que sobrevive en un mundo aún intolerante. Sydney Sweeney es la adolescente que aún no ha aprendido a amarse a sí misma. Kat lucha contra la inseguridad de su cuerpo.

Alexis arrastra consigo una infancia traumática y la tendencia a derivar en relaciones afectivas dañinas. Y, por último, es casi inevitable no destacar a Nate Jacobs, el joven blanco de estatus acomodado que simboliza la masculinidad más tóxica, controvertida y violenta. Si bien no es menos víctima de su propia familia, su trauma o su exposición temprana a la pornografía, su personaje es una reflexión convincente.

Los personajes de Euphoria son como los arquetipos de los que nos habló Carl Jung. Cifras que representan la esencia de una sociedad y una cultura, pero que se siguen repitiendo generación tras generación.

Sexualidad y violencia en Euforia: un retrato oscuro pero necesario

El alto contenido sexual de Euphoria sigue siendo un señuelo, porque obliga al espectador a reflexionar sobre realidades que, quizás, no había tenido en cuenta antes. Las múltiples escenas que vemos no están todas asociadas solo con el sexo. También aparecen en situaciones de vulnerabilidad; como cuando van al baño.

Busca deconstruir la masculinidad, o pensarla de otra manera. Asimismo, la serie también nos insta a reflexionar una vez más sobre si determinadas situaciones pueden ser consideradas violación o no, así como la propia violencia en las relaciones y la necesidad de denunciar estas situaciones.

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Euphoria demuestra cómo Internet o la exposición temprana a la pornografía ha mediado en el comportamiento sexual de los adolescentes.

diversidad y comunidad LGBTQ+

La temática LGBTIQ se abre camino con fuerza entre buena parte de los contenidos audiovisuales. El personaje de Jules es posiblemente uno de los más mágicos y notables del momento. Su historia es el reflejo de millones de hombres y mujeres transgénero que han hecho ese mismo camino personal, tan lleno de dificultades.

Tras varios episodios de autolesiones, Jules es diagnosticada con disforia de género e ingresada en un hospital psiquiátrico a los 11 años. A los 13 inicia su proceso de transición ya los 16 se adentra en ese camino más opaco y controvertido; el de concertar encuentros sexuales con hombres mayores.

Ella es una pieza más en un caleidoscopio de personajes fascinantes que reflejan el drama, el desafío, el miedo y la belleza de ser joven. Euphoria es un impactante retrato de una generación obligada a existir en un presente de zonas muy grises, pero donde hay esperanza…

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Gracias por leer ojodesabio.com. ¡Hasta pronto!

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