Efecto de entrada: cuando olvidas algo al entrar en una habitación

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¿Alguna vez has tenido esa experiencia de entrar a una habitación y preguntarte «por qué vine aquí»? Este fenómeno es más común de lo que pensamos y tiene un nombre: efecto de entrada o umbral.

 

Última actualización: 21 enero, 2022

El efecto de entrada es un fenómeno que se produce con un bloqueo mental o error de memoria justo cuando cruzamos el umbral de una habitación. Parece un hechizo extraño, es verdad. Es como si el cerebro hiciera un reset y, de repente, uno no sabe por qué ha ido a esa habitación.

Es frustrante y también perturbador. Al mismo tiempo, es una experiencia tan común y conocida que también provoca risas. En cierto modo, es un ejemplo más de lo falible que es nuestra memoria. No hace mucho tiempo, se daba por sentado que la mente era muy eficiente organizando la información y que cada pieza de información se almacenaba en el cerebro de manera lógica y ordenada.

Sin embargo, la realidad es diferente. El cerebro sufre muchos fallos de atención, se confunde y, a veces el simple hecho de pasar de un escenario a otro (del salón a la cocina) puede dejarnos en blanco. Lo que estábamos pensando puede desvanecerse y desaparecer como el humo que se escapa por una ventana abierta…

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El efecto de entrada es un fallo de memoria que nos demuestra que el simple hecho de traspasar el umbral de una puerta puede hacernos olvidar lo que estamos pensando.

¿Qué es el efecto de entrada?

¿Para qué he venido aquí? Esa experiencia en la que entramos en una habitación con la idea de buscar algo en concreto y al poco tiempo de cruzar el umbral nos olvidamos por completo es algo habitual. Este fallo de memoria no tiene nada que ver con el deterioro cognitivo o los procesos de estrés. En realidad, es un error de nuestros procesos atencionales.

También está ligado a otro dato no menos interesante. El entorno físico y ambiental puede actuar como una distracción a la hora de consolidar la información que tenemos en mente.

Por ejemplo, estamos haciendo la maleta en nuestra habitación y, de repente, recordamos que debemos coger el cargador de móvil que está en la cocina. Sin embargo, cuando llegamos a la cocina, la mente se centra en ese otro escenario, pensamos en esa taza y esos platos que no hemos metido en el lavavajillas o ese zumo que no está en la nevera. Casi sin saber cómo, ya no recordamos el motivo por el que habíamos venido hasta allí…

La mente responde en base a prioridades inmediatas.

Un trabajo de investigación realizado por el Dr. Gabriel Radvansky de la Universidad de Notre Dame aportó datos interesantes sobre el efecto de entrada o umbral.

Una cosa que primero debemos entender es que la información está organizada en el cerebro en base a jerarquías. Hay datos que consideras más importantes que otros. Más aún, también tiende a eliminar información constantemente para procesar e integrar cosas nuevas. Esto hace que elija qué conservar y qué purgar, por así decirlo.

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Lo que pasa cuando entras en otras habitaciones es que De repente el cerebro pone toda la atención en ese nuevo escenario. Su prioridad es centrarse en este nuevo entorno y para ello descarta lo que tenía en mente porque ya no es una prioridad.

Este efecto es todavía un remanente de nuestro pasado evolutivo. El ser humano estaba obligado a prestar toda su atención a cada escenario por el que pasaba: cuevas, llanuras, bosques… El peligro podía surgir de cualquier parte y había que estar preparado.

Al entrar en una habitación diferente, el cerebro puede olvidar lo que íbamos a hacer porque no lo considera importante. Priorizar más que centremos la atención en este nuevo escenario.

El efecto de entrada y la dependencia de nuestros recuerdos del entorno.

Recordemos por un momento algún recuerdo de nuestra infancia. Echémosle un vistazo durante unos segundos. Lo más probable es que ese recuerdo esté ligado a algún lugar: la casa de nuestros abuelos, el patio de un colegio, un día de playa, la casa de un amigo…

El cerebro depende en gran medida del entorno y del escenario en el que nos encontremos para generar recuerdos y consolidarlos. Dónde estamos es importante. Por ello, el efecto umbral, entendido como ese tránsito en el que vamos de un punto a otro, es como atravesar un limbo en el que es muy difícil establecer nueva información… La perdemos por el camino.

Obviamente, esto no sucede el 100% del tiempo o todos los días. Son experiencias casuales que se intensifican, sobre todo cuando estamos haciendo muchas cosas a la vez. En estos tiempos de multitarea es muy común experimentar el efecto umbral.

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Cuando estamos haciendo o pensando en muchas cosas a la vez, es común olvidar lo que íbamos a hacer en una habitación concreta al llegar a ella desde otra parte de la casa.

¿Cómo podemos evitar este tipo de olvidos tan frecuentes?

Como hemos señalado, el efecto umbral no está relacionado con ningún problema cognitivo ni con la aparición de demencia. Es una falla común del cerebro. Pero sin embargo, ¿Hay alguna forma de evitar este tipo de errores de memoria? Como siempre ocurre cuando hablamos de estrategias de mejora de la memoria, hay un elemento imprescindible: mejorar nuestra atención.

Algo tan elemental (pero complicado a la vez) como evitar pensar en muchas cosas a la vez y centrar la mente en lo que queremos recopilar, buscar o encontrar es algo que siempre funciona. Sin embargo, como bien sabemos, el cerebro es una caótica fábrica de pensamientos y la atención siempre fluctúa. Por tanto, el efecto entrada será una constante en nuestras vidas.

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