Curiosidades sobre las caricias

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Las caricias son una experiencia que enriquece la vida. No solo forman parte de un sistema de comunicación con los demás, sino que también están asociados a nuestro bienestar físico y mental.

 

Última actualización: 30 de abril de 2022

Las caricias son una de las experiencias más afectadas de los últimos años. La pandemia obligó a mantener la distancia y reducir al máximo el contacto físico entre las personas. Seguramente, esto ha tenido un gran impacto en el estado de ánimo, e incluso en la salud de muchas personas.

No en vano, la piel es el órgano más grande de todo el cuerpo. Tampoco es gratuito que los niños al nacer necesiten tanto las caricias, hasta el punto de que incluso con comida y refugio pueden morir si no tienen un contacto físico amoroso con su entorno. En definitiva, y en muchos sentidos, somos hijos de ese contacto piel con piel.

“Creo que subestimamos la importancia del contacto físico en nuestra interacción social. El toque humano es clave para nuestra supervivencia. Está en nuestro ADN».

-Robin Dunbar-

Se realizó un estudio en línea llamado The Touch Test para explorar la importancia del contacto físico para las personas. Los resultados fueron abrumadores. La ausencia de caricias debilita los sentimientos de conexión, empatía y confianza. Veamos otras curiosidades sobre las caricias.

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El cerebro y las caricias

Comencemos diciendo que el cuerpo humano tiene entre 6 y 10 millones de sensores táctiles en la piel. Aunque están más concentrados en ciertas áreas, en realidad están distribuidos por toda la anatomía. La ciencia ha encontrado que los estímulos proporcionados por las caricias viajan a un ritmo más lento que otros.

Lo más extraño de todo es que la cerebro capta esa sensación que proporcionan las caricias, unos cuatro segundos antes de que se perciba en la piel. En otras palabras, el efecto de uno de esos contactos afectivos se siente primero en el cerebro, antes que en la piel misma. La ciencia no sabe por qué.

Por otro lado, Se ha demostrado que abrazar alivia el estrés.. Proporcionan una sensación de serenidad y confianza que conduce a la relajación. Por eso son tan importantes en los bebés, pero el efecto sigue siendo el mismo a cualquier edad.

Además, tienen cierto efecto analgésico. El «cura la cola de la rana» no es solo un juego, sino que en realidad reduce el dolor.

La piel y sus misterios

El mismo estudio que mencionábamos al principio indica que la mayoría de las personas son capaces de identificar lo que otro quiere comunicarles a través de las caricias. Los datos indican que son correctos hasta en un 83% de los casos en lo que se refiere a lo que significa tocar, presionar o apretar.

Asimismo, se comprobó que la caricia perfecta sí existe. La zona peluda del brazo parece diseñada para ello. Todo indica que las personas se sienten muy reconfortadas al recibir este tipo de contacto. Sin embargo, hay un secreto: la fricción tiene que ser muy suave y la velocidad de 2,5 centímetros por segundo. Claro, con un poco de práctica se puede hacer.

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Por otro lado, hay cosas que a la gente le gusta tocar y acariciar. En su orden: piel de animal suave y peluda, terciopelo, seda, algodón y piel humana. Asimismo, hay texturas que nadie quiere sentir en su tacto: cualquier cosa con una superficie viscosa, papel de lija, nailon, lana y metal.

tacto y erotismo

Está claro que cuando se habla de caricias, directa o indirectamente también se hace referencia al erotismo. De hecho, el neurocientífico Vilayanur Ramachandran ya había señalado en los años 90 que las caricias estimulaban el deseo sexual y que esto había sido evidenciado por experimentos.

Específico, indicó que las caricias que se hacían en la nuca, cerca de la oreja y en el pie resultaron muy eróticas. Esto se debe a que dicho contacto estimula un área del cerebro conocida como homúnculo sensorial de Penfield. Este se encuentra en la corteza cerebral y tanto la zona del cuello como la zona de los pies están muy próximas a las de los genitales.

Sin embargo, un estudio publicado en la revista Cortex en 2012 reveló que tres de cada cuatro personas no creen que las caricias en los pies sean tan excitantes. Hay zonas que parecen más eróticas como el vientre, el contorno de los hombros o los dedos de las manos. Seguramente, la ciencia seguirá sorprendiéndonos con sus hallazgos sobre las caricias.

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