Adicción al tatuaje: ¿realmente existe?

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La adicción representa una forma problemática de relacionarse con sustancias o conductas. Por ello, hoy queremos preguntarnos, ¿es posible volverse adicto a los tatuajes?

Última actualización: 20 agosto, 2022

Los tatuajes existen desde hace miles de años, y la idea de adornar nuestra piel con dibujos dista mucho de ser moderna. Así, aunque no es nuevo marcar el cuerpo con tinta, durante las últimas décadas esta práctica se ha incrementado exponencialmente. Atrás quedó su asociación con el crimen. Hoy todos conocemos a alguien que tiene algún dibujo permanente en la piel.

Hay personas que deciden tatuarse la representación de un recuerdo, una idea, una relación o una historia significativa, mientras que el objetivo de otros tatuajes es simplemente embellecerse. Sea cual sea el motivo, nos permite expresar quiénes somos, para que el dibujo suele tener una relación muy marcada con nuestra identidad.

Ahora bien, hay toda una corriente que defiende que en algunas personas podríamos identificar un tipo de adicción. «Si haces uno, no podrás parar». Así, hoy queremos preguntarnos si realmente existe esta adicción y cuáles serían sus consecuencias.

Los tatuajes suelen estar relacionados con la identidad o momentos importantes de la persona.

¿Por qué nos hacemos tatuajes?

Su uso y significado han evolucionado con el tiempo; aunque no son solo los jóvenes los que se tatúan, es el sector de la población en el que más éxito tienen. Ya no nos sorprende caminar por la calle en verano y ver piernas y brazos llenos de dibujos. Muchas personas incluso los usan en la cara.

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Las motivaciones de una persona para tatuarse son variadas. Pérez Fonseca (2009) las ha investigado, identificando una buena lista de ellas. Uno de los más importantes tiene que ver con nuestra necesidad de diferenciarnos del resto., ser y sentirse singular, único. Se trata de llevar contigo una marca personal, que represente parte de tu identidad. Muchas otras veces, las personas se tatúan por razones estéticas y luego buscan un diseño que parezca consistente.

En segundo lugar, muchos adolescentes se tatúan para sentirse parte del grupo de amigos. Lo mismo suele ocurrir con los piercings. Es curioso, el tatuaje puede responder a la necesidad de sentirse diferente, y a su vez, a la necesidad de sentirse similar. Además, otra posible motivación es el intento de intensificar la propia existencia a partir de una experiencia real que genera dolor en el cuerpo.

Al mismo tiempo, la la motivación puede tener que ver con representar un evento -en este caso, un tatuaje frecuente es la fecha- o persona significativa -en este caso, un tatuaje frecuente es el nombre-. Además, el objetivo de superar hechos traumáticos o difíciles, la seducción, promover el cambio o intensificar la propia existencia también son ideas que pueden llevar a una persona a tatuarse.

¿Existe la adicción a los tatuajes?

Antes de indagar sobre la posible adicción a los tatuajes, es fundamental tener claro a qué nos referimos con este término. La adicción es la dependencia persistente de una sustancia o comportamiento. El consumo compulsivo de alimentos, drogas y alcohol se encuentran entre los más considerados, aunque existen muchas otras adicciones que pasan más desapercibidas.

Para que una determinada conducta sea considerada adictiva es necesario que cumpla una serie de criterios:

  • Dependencia. El bienestar empieza a depender exclusivamente del componente adictivo. Prácticamente se convierte en lo más importante en la vida de la persona y se siente un necesidad apremiante recurrir a la sustancia o comportamiento para mantener un estado de calma
  • Tolerancia. es requerido cantidades crecientes de la sustancia o comportamiento para obtener el efecto deseado, ya que el efecto de las mismas cantidades disminuye notablemente con el consumo continuado.
  • Abstinencia. Mantener la abstinencia es altamente complejo, ya que la no satisfacción de la necesidad provoca una profundo sufrimiento físico y mental. El cese del consumo de la sustancia o de la conducta problemática implica un esfuerzo fallido. En este sentido, la falta de control es notoria.
  • Efectos negativos. Una imagen adictiva tiene un impacto significativo y negativo en muchas áreas de la vida de la persona, generando malestar y dificultades para sostener las actividades diarias de manera armoniosa y responsable.
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Tatuarse libera adrenalina y endorfinas.

Cómo nos relacionamos con los tatuajes

Como podemos ver, la noción de adicción refleja una forma particular de relacionarse con algo o alguien, que implica una dependencia determinante. Puede tratarse de sustancias, comportamientos o personas.

Aunque no existe una investigación definitiva al respecto, muchos profesionales de la psiquiatría y la psicología han expresado su punto de vista respecto a la existencia de la adicción al tatuaje. Por un lado, se ha encontrado que grabarlos en nuestra piel libera adrenalina y endorfinas, que nos dan una agradable sensación corporal, a la vez que nos ayudan a lidiar con el dolor.

El Dr. Mark D. Griffiths cree que para muchas personas hacerse tatuajes puede ser más una pasión que un problema y que no cumplen con sus criterios de adicción.

“Si bien muchos comportamientos pueden volverse impulsivos, la adicción depende de recompensas o refuerzos constantes. Las personas con trastornos por uso de sustancias o adicción al juego alimentan sus hábitos con experiencias gratificantes frecuentes (al menos a corto plazo), pero incluso las personas más tatuadas no se comportan de manera regular».

-Mark D. Griffiths-

Sabemos que muchas personas adquieren cierto gusto por marcarse la piel con bastante frecuencia y cada vez que terminan su último tatuaje. están pensando en el siguiente. Sin embargo, nos suele pasar lo mismo cada vez que salimos del cine para ver una película de final abierto que nos ha gustado mucho. Seguro que saldremos con muchas ganas de ver la segunda parte.

El arte suele tener más que ver con la pasión y la búsqueda y expresión de la propia identidad que con la adicción.

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